sábado, 6 de diciembre de 2008

El sí de la niña...

Rimel.
Desayuno de los párpados.
Lágrimas negras.

Una blusa de falso broderie,
una hebilla que duele,
una cartera al tono.
Zapatos de imitación,
muñequita de estación,
coquetea con los durmientes.

Se le mueren las plantas en el viaje.
Le aplastan las tetas.
Le tocan el culo.
Se resbala el silencio por las arrugas del traje.

Fotocopia de peatonal,
un escote infernal,
cerebro barato.
Duplicado de escritorio,
blanco de mejitorio,
puta bilingüe.
Figurita de colección,
ejemplo de aberración,
excusa misógina.

Palabra subestimada,
la parte censurada,
el libro prohibido.

Con la sangre de los sueños
corta el café.
Un grito.
Una respuesta.
Su voz de cortesana
regresa siniestra
por el pasillo.
Y se oye obediente,
automático,
resentido,
aterrador….
el sí de la niña.